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Halagos de boca, corazón de avaricia - Sermón


Lectura: Ezequiel 33:30-33 Pastor Pedro Julio Fernández El pueblo de Ezequiel no valoraba la palabra de Dios en su justa dimensión. Ellos dialogaban mucho acerca de la prédica del profeta para criticarla en la carne con la obra de la avaricia. Estaban expectantes para saber cuál iba a ser la prédica de la semana siguiente no con el deseo o ánimo de que Dios les hable, sino para una vez más criticar el sermón (33:30).

La imagen poética del autor no podía ser más interesante, vendrán a ti como el que viene a oír a un cantor de amores. A todos les gusta oír una linda canción de amores, de sueños, de promesas, algo de novela, romántica, suave al oído, utópica como querer alcanzar la línea del horizonte. (33:32).

Ezequiel predicaba bien claro, bonito, sencillo, apegado a la Escritura, vivía lo que predicaba, era un ejemplo a seguir; pero no ponían por obras las palabras que oían. ¿Por qué no practicar algo bueno? Porque halagaban con la boca, pero en el corazón iban en pos de la avaricia. La avaricia es el afán o deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas. Desde un punto de vista religioso se trata de un pecado y de un vicio ya que trasciende lo lícito y lo moralmente aceptable.

1 Samuel 8:3 dice: “Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, ANTES SE VOLVIERON TRAS LA AVARICIA…”

Lucas 16:13-14 dice: "Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Y oían también todas estas cosas los fariseos, QUE ERAN AVAROS, y se burlaban de él".

1 Corintios 6:9-10 dice: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, NI LOS AVAROS, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios".

Colosenses 3:5 dice: "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos Y AVARICIA, QUE ES IDOLATRÍA".

1 Timoteo 3:3 dice: "No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, NO AVARO".

1 Tesalonicenses 2:5 dice: "Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, NI ENCUBRIMOS AVARICIA; Dios es testigo".

Hebreos 13:5 dice: "SEAN VUESTRAS COSTUMBRES SIN AVARICIA, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré".

Ezequiel tenía que seguir practicando la verdad y viviendo lo que predicaba para que la gente supiera que entre ellos, si hubo un profeta que sirvió de ejemplo por el testimonio de vivir lo que predicaba (33:33).

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