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¿Para qué le sirvo a Dios? - Sermón


Lectura: Malaquías 3:13-17

Pastora Belkis Fernández

¿Será que no vale la pena temer a Dios? Según el profeta Malaquías el pueblo llegó hasta usar palabras violentas contra Dios, pues decían en vano le servimos, fingían con sus rostros, aumentaban sus días de ayuno, daban la apariencia, pero con una actitud equivocada de lo que es el verdadero quebrantamiento.

¿Qué pasa cuando nos justificamos a nosotros mismos? Creemos que estamos dando el cien por ciento y que da lo mismo temer a Dios, como no temerle, ser una persona pura como impura, buena como mala. Uno de los problemas es que nos enfocamos en la apariencia, lo que vemos y oímos y en apariencia a veces el impío luce mejor que el creyente.

Dios le dice al profeta que aquellos que temen su nombre estarán en el libro de la “Memoria”, un libro donde Dios tiene anotado nuestro servicio y el tipo de adoración que le damos, en sí la evaluación de quienes somos. Al servirle a Dios él bendice nuestros alimentos y retira de nosotros toda enfermedad (Ex 23:25).

El enemigo es un mentiroso y experto en hacer creer cosas producto de las apariencias. El profeta Malaquías destaca que el que teme a Dios de corazón, está anotado en el “libro de las Memorias”, y para Dios somos su “Especial Tesoro”; Dios nos enseña a manejar las prioridades y nos da discernimiento para diferenciar lo justo de lo malo, del que teme a Dios como el que no teme, del que sirve a Dios como aquel que no le sirve.

Dios promete que nacerá el sol de justicia. Malaquías 4:2, de manera que no está en nuestras manos el hacer justicia sino en las manos de nuestro Creador; servimos porque le amamos.

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