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Estad Quietos y Conoced que Yo Soy Dios - Sermón

Lectura: Salmo 46:10-11

Pastora Belkis Fernández

La confesión que Dios es nuestro amparo y fortaleza es esa seguridad que nos da garantía para no temer, tal como lo expresa el salmista. Las amenazas por la naturaleza de un terremoto, una catástrofe natural y los peligros que como seres humanos enfrentamos de guerras, de gente de poder y de grandes armamentos; tienen que cesar ante el poder que tiene Jehová de los ejércitos.

En este cántico de victoria y en medio de grandes amenazas, Dios manifiesta su poder como Jehová de los ejércitos, como aquel que hace callar los vientos, ponerle límites al mar, dominar la naturaleza y no hay dudas que a sus criaturas nos coloca sobre la roca que es Jesucristo, trayendo quietud, aun en los momentos más difíciles que enfrentamos.

Estad quietos y conoced que yo soy Dios; la quietud es sinónimo de sosiego, calma, tranquilidad y paz. No es tiempo de hablar, no es tiempo actuar, no es tiempo de agitar, sino más bien de estar quietos porque por más difícil que sea nuestro problema, el Señor sigue teniendo control de lo que tú y yo no podemos controlar.

Conoce a Dios, tómate un tiempo especial para que puedas escudriñar en el tesoro más grande que tenemos, su Palabra, acércate para que puedas ser oído desde su Trono de gracia. Estad quietos y espera en Dios. Termina el salmista exaltando y adorando a Dios y reconociendo su soberanía y su inminente intervención.

IGLESIA HISPANA DEL NAZARENO

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