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LA OTRA CARA DEL COVID-19

No hay dudas que estamos viviendo momentos, que solo pensamos que eran posible en películas de ciencia ficción. Jamás pensamos que la humanidad, que el mundo entero, que todo el planeta estuviera en un peligro tan real, donde día a día, los enfermos contagiados con el COVID-19, ascienden a cifras alarmantes, que la cantidad de muertos diarios nos dejarían acongojados, preocupados, alarmados, temerosos, dolidos y sintiendo un vacio inexplicable; sobretodos aquellos que perdieron a familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, del gimnasio, de equipos de deportivos, conocidos de tomar día a día el mismo tren, a la misma hora y en el mismo lugar. Los medios oficiales gubernamentales hablan diariamente por todas las cadenas de comunicación, televisivas y redes sociales a todos los ciudadanos de cómo evitar el contagio del COVID-19 y toman medidas drásticas para evitar lo más posible su propagación. La gran mayoría de los ciudadanos han tomado mucha responsabilidad y disciplina en el cumplimiento de las medidas dictadas, principalmente en la de mantener el distanciamiento social y permanecer lo más posible en sus casas. No hay duda, que esta medida esta teniendo un gran efecto positivo en el control de la propagación y disminución de contagiados y de muertes. La dolorosa experiencia de otros países, como Italia, España y ahora algunas ciudades de Estados Unidos, nos están sirviendo de mucho a cada uno de nosotros y a los líderes de los gobiernos para prepararnos ante este nuevo enemigo, ante este flagelo que pretende acabar con gran parte de la humanidad. Ahora mi pregunta y mas que pregunta, es una inquietud. ¿Qué medidas estamos tomando para prevenir el contagio de "la ansiedad social", para prevenir "rupturas en los cimientos familiares", para mantener el distanciamiento social, sin crear "un aislamiento social" donde es muy probable que el más aislado sea el adulto mayor? Qué medidas estamos tomando para evitar los conflictos entre los adolescentes y los padres, cuando tienen que convivir las 24 horas del día, con opiniones diferentes, con exigencias en el hogar diferentes, con una comunicación no efectiva? ¿Cómo lograr mantener a nuestros pequeños entretenidos todo el día, asumiendo la responsabilidad de su aprendizaje escolar y trabajando a la vez desde la casa, además de las obligaciones hogareñas? ¿Cómo podemos involucrar al abuelo en esta nueva dinámica familiar, y a la vez respetar su espacio y su tiempo para sí mismo? Creo que ningún LIDER de ningún país, ha dictado medidas para prevenir estos otros efectos negativos que está causando el coronavirus. Afortunadamente con el esfuerzo de TODA esta pandemia desaparecerá, pero debemos evitar que sus secuelas sean tan mortíferas para la familia, para el equilibrio mental, para la estabilidad emocional de cada uno de nosotros, como lo es para la salud. Vamos a superar la pandemia, creo que todos coincidimos, con el esfuerzo de todos y con la misericordia de Dios, pero...nos estamos preparando y tomando las medidas para evitar las secuelas psicológicas a mediano y largo plazo? En momentos como estos, muchos sacamos lo mejor que tenemos de nosotros, la Solidaridad, la Generosidad, la Tolerancia, la FE, la Responsabilidad, la Gratitud como la que sentimos hacia el personal de la salud que no solo se arriesgan ellos, sino que también ponen en peligro a sus familias. Sin embargo, el mal manejo del estrés, de la ansiedad, del miedo, del egoísmo, de la supervivencia, saca lo menos bueno de nosotros. Tenemos que volver a tomar experiencia de los países que han sufrido hasta el momento lo más duro de esta pandemia. El número de violencia doméstica en Italia y España ha aumentado, al igual que los divorcios, los adolescentes queriéndose ir de sus casas, la depresión en los adultos mayores, el aumento de horas de los niños ante el televisor o la internet, el uso incontrolado por parte de todos de las redes sociales y el poco uso del teléfono para HABLAR. Parecemos que tenemos temor a contagiarnos si hablamos por teléfono. No tengo toda la sabiduría que quisiera tener para ayudarlos a salir incólume de esta otra cara del Coronavirus. Al igual que no tengo la vacuna para inmunizarlos contra el COVID-19, tampoco tengo la vacuna para inmunizarlos contra estas secuelas psicológicas y emocionales que se puedan crear. Lo que si tengo, es mi mayor disposición de compartir con ustedes mis conocimientos y mucha FE que entre todos y con la ayuda de Dios, también ganaremos esta otra batalla al coronavirus. ¡¡Quisiera compartir ideas mutuas, si!! ideas suyas y mías, experiencias. Hablar de temas que ayuden a evitar la ansiedad, la depresión, el aislamiento. Ver juntos el lado positivo de todo lo que estamos enfrentando, porque desde ahora les digo, que tiene muchas cosas positivas, solo hay que verlas y sacarles provecho. Lograr revertir en aquellas familias donde la comunicación no es buena, donde la convivencia diaria es una meta a veces difícil de alcanzar, donde la FE no es parte de la vida diaria, en familias que gocen la presencia de unos y otros, que sientan su familia como la célula fundamental de sus vidas, que se sientan agradecidos por los padres que tienen, por los hijos que tienen, por sus abuelos, por los amigos que los rodean, que compartan con júbilo cada uno de los éxitos de sus miembros y que se crezcan antes las dificultades, ayudándose mutuamente a quitar del camino esa piedra que obstaculiza el bienestar. Es un proyecto muy ambicioso, porque nos enfrentaremos a mucha diversidad, a diferentes características personales, a diferentes ambientes familiares, a múltiples situaciones afectando a cada uno de nosotros de diversas formas, tanto en lo personal, como en el ámbito familiar, como es la situación económica. El COVID-19 es un virus con sus características propias, no hay diferentes tipos de COVID-19. Solo hay que estudiarlo, acorralarlo, disminuir su contagio y descubrir la vacuna. Una vez hecho eso, podremos considerarnos libres del COVID-19 como pandemia, como nos hemos liberado de la poliomielitis, el sarampión y otras enfermedades virales que en un momento determinado amenazaron a la humanidad y trajeron muchas muertes. NO tenemos una vacuna que resuelva todos los conflictos del ser humano, pero si tenemos muchas medicinas, que ayuden a elevar el SISTEMA INMUNE DE LAS FAMILIAS. Psicóloga Mercedes Valdés Kessell Graduada en la Universidad de La Habana, Cuba

#Apr21_2020

IGLESIA HISPANA DEL NAZARENO

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