Incremento de la Violencia, Señal de los Últimos Días - Prédica

Lectura: Lucas 17:26-38

Pastora Belkis Fernández


El Señor se arrepintió de haber creado al hombre y le dolió su corazón. Gen.6:6. Ante tan gran decepción, la Escritura nos enseña que Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Aun así, mandó un diluvio y destruyó el mundo por la violencia que encontró en todo ser humano. Noé y su familia fueron librados de ese diluvio, juicio que aparece registrado en todas las culturas e historias de la humanidad.


La violencia es una conducta que lesiona o perjudica a muchas personas. La violencia obliga a otros a ejercer una acción injusta. La violencia no solo es la fuerza física ejercida hacia otros para obligar hacer su voluntad, sino también que la violencia es practicar la injusticia, a costa de sacrificar el bienestar de los demás.


En Lucas 17: 26-30, Jesús hace un diagnóstico y observa que los últimos días, a su regreso, el tiempo será semejantes a los días de Noé y de Lot. La gente se ocupaba de sus propios quehaceres diarios, de casarse, de comprar y vender y repentinamente llegó el diluvio y los destruyó a todos. En el caso de Lot, llovió del cielo fuego y azufre ardiente y destruyó a todos también. La destrucción vino producto de la violencia que se había desatado en la humanidad, ya que la tierra se corrompió.

¿Qué preparación debe tener el creyente?

  1. Padecer por causa de Jesús. Lucas 17:25

  2. Practicar la justicia y la humildad. No la soberbia. Ezequiel 16:49

  3. ¡Cuidado! No vayas ni sigas gente (fecha, señales, prodigios). Lucas 17:22-23 y 2 Pedro 3:17-18

Mientras la gente estaba en banquetes y glotonerías, Noé estaba trabajando en la construcción del arca, y mientras en Sodoma pecaban Lot afligía su alma. Hay que seguir con el altar familiar y dar testimonio de que realmente hemos nacido de nuevo. Hay que dejar todo aferramiento a lo terrenal y entender que la violencia tanto física como verbal son patrones que anteceden a su venida.

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