Listos para el Día del Señor
- 12 abr
- 2 Min. de lectura
Lectura: 1 Tesalonicenses 5:1-11
Pastora Belkis Fernández, D.Min.
Hay que tener cuidado con los creyentes sensacionalistas que se expresan forzando la Escritura para que se cumpla, y se olvidan de que la agenda del Señor no será alterada por ningún profeta ni por ningún grupo influyente. Hay un afán no bíblico, y es peligroso, porque busca mantener al oyente en una dependencia total de predicadores que se convierten en nuevos ídolos en línea y en redes sociales.
Dice el Señor Jesús: «Vendrán muchos en mi nombre… y a muchos engañarán». No se turben, porque todo esto será el principio de dolores. Mantenga la quietud y póngase a trabajar en su iglesia local.
Jesús, ya resucitado, les dijo a los dos discípulos de camino a Emaús que eran insensatos, porque eran tardos de corazón para creer. Luego se les abrieron los ojos y contaron del encuentro que tuvieron con Cristo. Lucas 24:35-39. El encuentro con Jesús te lleva a la proclamación.
En 1 Tesalonicenses, el mensaje es claro: cuando digan paz y seguridad, vendrá una destrucción repentina. Los últimos tiempos serán como la mujer en cinta, cuyo parto no podrá detenerse. El creyente solo confía en aquel que prometió que vendría por su pueblo.
Las guerras actuales son parte del cumplimiento de Mateo 24 y deben producir en la creyente confianza y un profundo ánimo para anunciar el perdón y el arrepentimiento. Hoy, parece que estamos viviendo como los de Tesalónica que esperaban al Señor y, en su desesperación, cayeron en el desorden y la vagancia.
El apóstol Pablo dijo que no tenía necesidad de escribirles a los de Tesalónica porque eran un pueblo maduro. El plan es hacer obras de evangelismo, presentar a Cristo y hacer obras de misericordia; la conciencia del creyente nos hace vivir en paz en medio del caos y la desesperación. No pongas tu mirada solo en las expectativas de estos tiempos a nivel geopolítico; son movimientos humanos rutinarios. Estemos listos para el día del Señor.Lea Hechos 1:6-8.
Cuidado con las redes sociales, con los movimientos de añadir a las Escrituras. Hoy tomemos el consejo del apóstol Pablo, que nos dice: despertemos y no durmamos como los demás; seamos sobrios, es decir, no perdamos el juicio ni la cabeza ante tantas cosas que se oyen. Vivamos con una actitud de fe, de amor, de entrega y de hacer el bien.
Seamos esos obreros que ayudan a edificar a su iglesia, el cuerpo de Cristo, y no a prender un fósforo sensacionalista que trae desasosiego. Contamos con la palabra profética más segura: la Escritura.


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