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Nuestra Historia

Una historia que expresa la gloria de Dios en Woodbridge
"El Compromiso con Dios Implica Sacrificio"

"Deléitate así mismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón"​
Salmo 27: 4

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A Dios sea la gloria, por su generosidad y misericordia y por llamarnos a trabajar para su reino... Ha sido un gozo y a la vez un compromiso con Dios, el trabajar como obrera de su viña. El plan es presentar a Cristo como el recurso más completo que el ser humano necesita para vivir en paz en esta vida y alcanzar la vida eterna. Sea Dios bendecido y glorificado en nuestro diario vivir, y que nuestro quehacer resplandezca como la luz del mediodía.

Nosotros, en la iglesia Emanuel, estábamos conscientes de la necesidad de llevar el mensaje de Dios al norte de la ciudad de Toronto en Vaughan, especialmente en Woodbridge, y Dios permitió que en agosto de 2003 nuestra familia se mudara justamente a la ciudad de Woodbridge y que en marzo de 2005 iniciáramos un servicio de oración y estudio bíblico en unas instalaciones facilitadas por la Iglesia Italiana New Life, en el 8111 de Weston, todos los martes.

El 8 de octubre de 2006 fue el inicio formal de los servicios de adoración cada domingo. Este acontecimiento fue la fiel expresión de la gloria de Dios, en donde una pequeña comunidad de personas se manifestaba hambrienta de escuchar la Palabra del Señor.

Gracias a Dios por la bendición de un grupo de personas que se mudaron en el área y que pertenecían a nuestra iglesia madre, y otras familias que vienen desde Toronto a apoyar; por otras familias que recién se mudaban en el área y necesitaban una congregación para adorar a Dios y otros que habían venido por diferentes necesidades personales y familiares y que se convirtieron a Cristo en este lugar.

Antes de iniciar los servicios de los domingos sentíamos la necesidad de plantar la semilla del evangelio y hacerla germinar en las vidas de los hambrientos y necesitados. Cuando oraba y ayunaba, sentía aflicción y a la vez un compromiso con Dios de ministrar en esta comunidad de Woodbridge. Ya teníamos que dar a luz, en el tiempo de Dios.

De igual manera, cada martes nos reuníamos un grupo de personas para invocar el nombre de Dios e inquirir en su Palabra, además de compartir y hasta celebrar nuestros cumpleaños. La Iglesia de Woodbridge tiene dos características muy notables: el amor que se manifiestan unos a otros y el gozo de celebrar juntos la Palabra. Es una iglesia en la que podemos disfrutar de mucho compañerismo y de ejercer lazos de misericordia con el necesitado.

Tenemos un grupo de "intercesión de mujeres", que todos los viernes, a las 5:30 de la mañana se levantan a glorificar el nombre de Dios. A través de una llamada de conferencia oramos por las diferentes necesidades de la comunidad. Además, hay un grupo de "intercesión de hombres" que ora cada sábado a las 6:00 de la mañana e igual, mediante una llamada de conferencia, busca la dirección en su vida personal y en los diferentes roles que Dios ha dado a cada uno.

En el año 2007 tuvimos el primer bautismo. Fue la primera cosecha de  estos nuevos creyentes. Las enseñanzas de la Sagrada Escritura ha sido una experiencia maravillosa. Luego, en los años 2008 y 2009, nuevos creyentes vinieron a confirmar su fe y su decisión por Cristo.

En junio de 2008, nos informaron que teníamos que mudarnos de las instalaciones de New Life.  Fue una prueba que nos sirvió para trabajar juntos en la nueva unidad donde estamos y ver el empeño de personas que se dedicaron a transformar esta unidad en una iglesia. Hay un remanente que ha sido fiel y que ha permanecido, no importando las circunstancias que se nos presentan. Aún continuamos orando por un sueño, y es el de tener un lugar adecuado para glorificar el nombre de Dios.

El 2008, para mi vida ministerial fue una confirmación de mi llamado, cuando la Iglesia del Nazareno me ordenó el 11 de junio como ministra/pastora del evangelio de Cristo. Ha sido uno de los acontecimientos más especiales en mi vida. Los ministros presentes de la iglesia oraron por mí y me dedicaron para el servicio de la obra de Cristo. Esto, después de haber sido examinada año tras año por el Comité de Credenciales y haber terminado los cuatro años de estudios en el Centro de Estudios Ministeriales, en el cual Dios permitió que me graduara en octubre de 2008.

Dios ha sido muy bueno conmigo. Me ha dado una familia que apoya el llamado y que también ha estado involucrada en el ministerio. Gracias a Pedro Julio, por ser un esposo, un compañero, un verdadero ejemplo de consiervo para Cristo. A mis tres hijos, quienes me soportan en el ministerio y a muchos siervos y siervas de Dios que han recorrido conmigo esta nueva trayectoria que es la plantación de la Iglesia Hispana de Woodbridge.

A Dios sea la gloria para siempre.