El Clamor de un Ciego - Prédica

Lectura: Marcos 10:46-52

Pastora Belkis Fernández


La gente sabía que el ciego Bartimeo era un indigente que acostumbraba a mendigar y que era el hijo de Timeo. Una persona ciega, tiene sus limitaciones para llevar una vida normal como los demás. Él no le dio mucha importancia al regaño de la gente, sino que continuaba clamando, “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi”.


El llamaba a Jesús y conocía su autoridad como Mesías. El ciego Bartimeo venció obstáculo, pues su impedimento visual no fue una excusa para llamar a Jesús y gritarle en alta voz, mientras le decían, cállate, el repetía, “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi”.


Este es el último milagro de sanidad que Jesús hace antes de ir a la cruz, según el evangelio de Marcos. Jesús iba rumbo a Jerusalén y la fe de este ciego lo impactó.


Recuerde que Jesús le respondió, ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo que recobre la vista. Jesús le dijo: vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista y seguía a Jesús en el camino.

¿Qué reflexión nos trae esta enseñanza?

  • Aunque los demás no te escuchen, Dios te escucha. Salmo 103:13-14

  • No pierdas la oportunidad. Sansón perdió la vista y su fuerza. Jueces 16:21

  • La iniciativa humana Dios la toma en cuenta y se expresa en frutos. Marcos 10:50

Aprecia y mantente agradeciéndole a Jesús, a pesar de tus impedimentos. Jesús tiene el poder para detenerse en ti y mandarte a llamar hasta verte libre, tal como lo hizo con el ciego Bartimeo. Cuando recobró la vista de inmediato lo siguió por el camino. Dios ponga colirio en nuestros ojos y quite toda ceguera espiritual.


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