El Cuidado de Dios - Predica
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Lectura: Salmo 34:3-7
Pastora Belkis Fernández, D.Min.
David parecía una persona con problemas mentales serios; fingió estar loco, en un momento en que se sentía atrapado y sin salida. Él no tenía muchas alternativas y se hizo enfermo mental. El rey Saúl lo buscaba para matarlo y, al huir, cayó en el terreno mismo del enemigo, ante el rey Aquis de Gat, quien era otra amenaza. En 1 Samuel 21:10-15 se detalla el problema que le ocurrió a David. El Salmo 34 es la respuesta en forma de poesía compuesta con el alfabeto hebreo incompleto.
El Salmo 34 muestra a un hombre pobre (en fuerzas, gente y recursos), pero acampado por el ángel de Jehová. David compara a los que temen a Dios con los leoncillos; a esos animales les podrá faltar el sustento, pero no a los que temen al Señor.
Él hace un llamado a venir al Señor y ahí les enseñará que una clave para tener una larga vida es guardar nuestra lengua del mal. Si el justo clama, Jehová lo escucha y lo libra de toda su angustia. David reconoce que el sufrimiento es una realidad y que son muchas las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.
Aquí vemos la venganza personal de Saúl contra David, su huida y lo difícil que le fue salir de la casa de Aquis. En la cueva de Adulam se juntaron con David personas afligidas, endeudadas y en amargura de espíritu. David fue el líder de 400 personas que tenían grandes problemas. David experimentó el cuidado de Dios en su vida y hoy nos enseña a cuidar nuestro comportamiento y a pedirle a Dios una estrategia sabia ante las dificultades que enfrentemos.




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