Felipe: El Buen Ejemplo De Un Padre - Predica
- 21 jun
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Lectura: Hechos 21:8-9
Pastora Belkis Fernández, D.Min.
Felipe, el evangelista, era un varón que anunciaba el evangelio de Jesucristo con pasión, humildad y señales. Él se movía adonde el Señor lo necesitaba: en Jerusalén, en Samaria, en el desierto y en diversas ciudades, y muchos eran sanados. En esta ocasión, se encuentra viviendo en Cesarea y allí abrió su casa para hospedar a Pablo y al equipo de misioneros que lo visitaban.
Él era un padre de gran influencia y su humildad en el servicio lo convirtió en un tremendo evangelista. La familia observa al padre hospedador, que sirve a los demás y no es la primera vez que lo hace, pues también sirvió a las viudas hebreas y griegas en la mesa en medio de un conflicto.
Felipe era uno de los siete diáconos escogidos para resolver el problema que surgió en la iglesia primitiva de Jerusalén. Felipe dio un buen ejemplo de paternidad y fue apasionado por la predicación del evangelio de Jesucristo, de modo que predicaba y también lo vemos bautizando al eunuco etíope. Hechos 8:38 y en Samaria bautizó a hombres y mujeres. Hechos. 8:11-13.
En Hechos 6:1-4, ante un conflicto marcado por murmuraciones y quejas, Felipe, el evangelista, fue uno de los que ayudaron a resolverlo en esa comunidad; él aliviaba las cargas de los demás. ¿Qué se puede decir de él? Felipe fue uno de los siete que cumplían los requisitos para ser diácono. Los requisitos eran ser varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Aquí hay parámetros que deben tomarse en cuenta al servir.
¿Qué puede enseñar a sus hijos e hijas un padre que tenga esas cualidades?
Felipe enseñó a sus hijas con el ejemplo, pues él mismo dice que tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Esas mujeres doncellas, Dios las usó en sus dones de profecía, de manera que llevaron la Palabra de Dios por el poder del Espíritu Santo que se manifestaba en sus vidas. Jesús mandó en Hechos 1:8 que fueran testigos en Jerusalén, Samaria y hasta los confines de la tierra. Eso pasó con Felipe: predicó en Samaria y en el desierto, al eunuco, y vemos su obediencia también en sus hijas.
El apóstol Pedro, predicando muy bien, dijo del Espíritu Santo que, en los últimos días, las hijas e hijos desarrollarían el don de la profecía. Hechos 1:17. La palabra de Dios se cumplía en sus hijas y su obediencia se hacía manifiesta en el testimonio y en el uso de los dones para edificar a su iglesia. El Señor sigue levantando padres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría; estos padres fomentan el espíritu de obediencia al Señor con su ejemplo y transmiten ese legado a sus hijos e hijas.




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