Ejerciendo los Dones Espirituales - Predica
Lectura: 1 Corintios 12:1
Pastora Belkis Fernández, D.Min.
La iglesia se edifica a través de hombres y mujeres que han sido equipados por el Espíritu Santo para desarrollar sus dones espirituales. El apóstol Pablo dice que no ignoremos, para que no haya confusión en el pueblo de Dios. La iglesia es el cuerpo de Cristo y, tal como dice Pablo, tiene diferentes miembros que ejercen funciones específicas. La iglesia es un cuerpo y nuestro Señor Jesucristo es la cabeza de ese cuerpo.
El Señor no anda buscando experiencias místicas, sensuales o sobrenaturales que desarrollemos para llamar la atención o por interés personal, sino que, bajo el control del Espíritu Santo, nos permite ejercer cualidades espirituales que sirven para la edificación de su iglesia.
El que otorga esos dones es el Espíritu Santo, y él permite que cada don se desarrolle conforme a su propósito. Hay dones más visibles y otros que no lo son. Para nuestro Dios, aquellos que no son visibles hay que cuidarlos más, y esto para evitar que el orgullo se apodere de un creyente que su don es visible.
La unidad en el espíritu se hace manifiesta cuando todos nos vemos como parte de un solo cuerpo y podemos ejercer nuestro don, reconociendo que la cabeza de ese cuerpo es Jesucristo y que toda la gloria es para nuestro Dios.
En Romanos 1:11, el apóstol Pablo deseaba ver a los hermanos para que su fe en Jesucristo fuera confirmada mediante el ejercicio de los dones espirituales. Dios te prepara para que puedas ministrar a otros y así tener un cuerpo que sea de provecho para los demás. Tú sabes que esta vida es transitoria y que lo único que te sigue es lo que has hecho por amor a Dios.
En 1 Corintios 12, Pablo menciona algunos dones, tales como el don de sabiduría, el don de ciencia, el don de fe, los dones de sanidad, de hacer milagros y de profecía, entre otros. Recuerde que es un solo espíritu que reparte el don como él quiera, ya sea visible o invisible; todo debe ejercerse para el Señor.



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