Dichosos Que Rechazan La Dicha - Prédica

Lectura: Lucas 14:15-24

Pastor Pedro Julio Fernández


Jesús estaba dando una enseñanza de cómo proceder cuando uno es invitado a cenar y también a qué tipo de gente se debe invitar, cuando fue interrumpido por uno de los que estaban sentados con él a la mesa, diciendo: --¡Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios!

Jesús procedió a enseñar que hay gente dichosa que rechaza la dicha de la invitación de Dios a comer con él. Apocalipsis 3:20 afirma: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”.


La cruda realidad: El rechazo:

16 Entonces Jesús le dijo: «Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos. 17 A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: "Vengan, que ya todo está preparado". 18 Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: "He comprado una hacienda y necesito ir a verla. Te ruego que me excuses". 19 Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me excuses".
20 Y otro dijo: "Acabo de casarme y por tanto no puedo ir". 21 El siervo regresó e hizo saber estas cosas a su señor. Entonces, enojado [por el rechazo] el padre de familia dijo a su siervo: "Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos".
22 Dijo el siervo: "Señor, se ha hecho como mandaste y aún hay lugar". 23 Dijo el señor al siervo: "Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa,
24 pues os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena"».

LO QUE DEBEMOS HACER CUANDO SOMOS LLAMADOS [INVITADOS]. Fil. 3:7-8

7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,

Las ganancias pueden ser en este contexto, la hacienda, las yuntas, el matrimonio, los hijos, el trabajo, el dinero, las amistades, etc. Lo que hay que hacer es “aborrecer” estas cosas [Aborrecer: Según una manera de hablar, propiamente semítica, puede expresarse una comparación estableciendo un contraste absoluto; por tanto, aborrecer se usa aquí en el sentido comparativo de amar menos].


El balance o mayordomía cristiana consiste en agendar lo de Dios en primer lugar y luego las demás cosas en su sitio. La invitación a comer pan en el reino de Dios es para todos, pero no todos aceptan la invitación, sino que le dan más importancia a las cosas materiales que al llamado de Dios.

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